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martes, 5 de junio de 2012

Gerente: el mundo cambió. ¿ya tú lo hiciste?


Cada vez más nativos digitales entran a la fuerza de trabajo. Los nacidos a finales de los 80 tienen hoy veintipico. Nacieron con Internet. Fueron a clase con celular. Viven en un mundo interconectado, todo el tiempo. Salen, por miles, de la universidad para tener sus primeras experiencias laborales. Entre ellos y sus primeros jefes y gerentes (la mayoría de ellos entrando en los 40) existe una enorme brecha, ya que sus aproximaciones, búsquedas y prácticas sociales - incluidas las del trabajo - son tan diferentes como el agua y el aceite.

Para los talentos de hoy, Internet es el wallpaper de sus vidas: lo dan por sentado, siempre ha estado allí. No se pueden imaginar el mundo de la era industrial. “Papá, cuando eras pequeño tampoco había nevera?” me pregunta Samu, mientras juega con un ipad. Mientras que para la generación de gerentes, que pasaron por la Universidad sin correo electrónico (¡!) toda esta modernidad les sigue pareciendo un accesorio… son extranjeros en el mundo digital.

Sí, la brecha entre los nativos digitales y los gerentes es inmensa. Y sólo podrán hacer bien su trabajo, aquellos líderes que decidan convertirse en un “migrante digital”. Quizás en apariencia han adoptado estas nuevas herramientas como parte de su vida: seguramente tienen en el bolsillo un smartphone, y están metidos en facebook y twitter. Pero en el fondo... no han transformado verdaderamente sus prácticas.

Comando y control sigue siendo su estilo. Horarios de llegada y salida. Organigramas jerárquicos. Reclutamiento y selección. Evaluaciones de 90 grados, en que sólo es válida la opinión del jefe. Procedimientos rígidos. Normas obsoletas. La herencia de la era industrial está vivita y coleando en la mayoría de las oficinas. “Es que aquí las cosas siempre se han hecho de esta manera”, “aquí la gente es muy tradicional”, repiten una yotra vez los Gerentes. Con el blackberry en el bolsillo, cuando se ven de frente con la oportunidad de adoptar alguna de las nuevas prácticas de la era digital, vuelven a decir “es que la organización no está lista”, proyectando su problema en los demás.
En el autodesarrollo, cada profesional, conociendo muy bien sus debilidades, invierte su tiempo en actividades, talleres y otros contenidos que la inteligencia colectiva se ha encargado de producir, clasificar, calificar y mejorar continuamente. Hoy, los planes de formación centralizados, diseñados por lotes a comienzos de año, no tienen ningún sentido.


¿Quiénes son los que nos están listos? ¿Cuál gente? Son ellos, los gerentes, quienes se niegan al cambio, quienes tienen oídos sordos al grito que los llama a asumir una verdadera y profunda migración digital, ante la cual, admitámoslo, no se sienten listos.

¡Es el momento! Tienen que ser líderes de una organización de la era digital: que es una red, abierta, poco jerárquica, orientada a resultados, que se preocupa más por lograr sus metas que por cumplir horarios, donde se promueve la innovación y la cultura cuestionadora del “intra-prendedor” (intrapreneur, una palabra inventada por los gringos para referirse a un emprendedor interno…). En la organización de la era digital, las reglas pierden vigencia cada vez que el contexto cambia. Y como el contexto cambia en pocos meses, las reglas también lo hacen, impulsadas por estos “intraprendedores”.

La libertad que se respira ahora, no afecta la productividad, Más bien la maximiza, pues la constante y abierta interacción produce ideas más poderosas, soluciones más rápidas; y al mismo tiempo eleva la responsabilidad y el sentido de pertenencia.

La necesidad de controlar es un síntoma de la inseguridad que vive el gerente que se siente atrapado entre dos mundos: el de la era industrial, que ya se fue, y el ahora digital al que se resiste. Hoy, las nuevas relaciones de trabajo están basadas en la confianza, donde cada quién entrega lo mejor de sí.

La nueva lealtad hacia la empresa, está basada en el crecimiento mutuo. Como una simbiosis, funciona sólo cuando ambos se benefician. Las rutas de carrera predefinidas en un petit comité, sin la participación del individuo, son inútiles; así como la rigidez de los cargos y sus funciones obsoletas. También perdieron sentido los lapsos estáticos para “ascender”: ahora se trata de relevo y no sucesión; y se estimula la alta rotación interna a través de nuevos roles propios de los tiempos presentes.

Los nuevos talentos se están dando cuenta que el crecimiento profesional es demasiado importante para delegarlo en un obsoleto Departamento de Recursos Humanos. Pueden engañarse y pensar que el futuro de un talento lo tienen controlado en un expediente, pero la verdad que los mejores talentos construirán el destino que quieren y está en cada quien sacar provecho de esta voluntad transformadora.

En la era digital, lo importante es que cada quien aprenda a aprender. El ritmo de los cambios es tan rápido que los planes de formación de largo plazo se vuelven obsoletos de la noche a la mañana. El crecimiento profesional es ahora asunto de todos los días, individual, abierto, dinámico. Deja de manejarse con un mapa estático, como un “proceso” homogeneizador, en lotes, muy propio de la producción industrial, donde se aplican reglas one-size-fits-all.

La era del conocimiento es la era del “crecimiento profesional continuo”. ¡La clave es el autodesarrollo! Los mejores talentos son aquellos que se hacen cargo de estar al día en los avances de su sector y se preocupan por incrementar continuamente su capacidad para asumir retos cada vez más exigentes.

Lo mejor que puede ocurrir, es que cada persona se haga responsable de obtener el feedback de sus líderes, pares, colaborares y clientes. Lo mejor es que las redes sociales facilitan estos procesos. Son una pérdida de tiempo y dinero esas evaluaciones de proyectos y esos diagnósticos de competencias y desempeño, cuando ocurren sin la iniciativa de cada persona.

¿Eres parte de la solución o sigues siendo parte del problema? Mira alrededor: los clientes, trabajadores, proveedores, cada vez más son nativos digitales. ¡En cinco, diez años, vas a estar rodeado! Más pronto que tarde los nativos digitales van a ser mayoría. Esos chamos adolescentes, en un abrir y cerrar de ojos, estarán llegando a las oficinas. Así que, deja de resistirte y pasa a formar parte de la solución. Convierte esta situación en una oportunidad: para ti puede ser una ventaja, si decides montarte lo más pronto posible en el tren digital del presente.

Autor: Angelo Burgazzi