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lunes, 27 de junio de 2011

El dinero es energía

El pasado miércoles 22 de junio, el Diario El Mundo Economía y Negocios, publicó el artículo “El dinero es energía”, escrito por Angelo Burgazzi, fundador y director de Accede - Espacio de Emprendimiento y de la organización DBAccess. Dicha publicación, también fue posteada el domingo 26 de junio en el portal Informe21.com.

La Red DBAccess, comparte este artículo con todos ustedes, recordamos que Angelo escribe su columna en este medio mensualmente, y es publicada el último miércoles de cada mes.

El dinero es energía

Un emprendedor exitoso produce más de lo que consume. Para él, su fin no es hacer una serie de actividades para pagar gastos y acumular dividendos en una cuenta bancaria. Su propósito es crear productos y servicios que produzcan valor; valor que es percibido por los clientes que pagan por sus productos y servicios con dinero; dinero que es utilizado a su vez por el emprendedor para seguir evolucionando en la creación de más valor.

La diferencia parece sutil, pero es enorme: mientras muchos se plantean el dinero como el fin, los emprendedores encuentran en el dinero un medio para transformar, transformarse y crecer. Con esto no quiero decir que los recursos no son importantes; sino que ésta no es la búsqueda fundamental de un emprendedor.

Si para tener éxito, el requisito más importante fuera el dinero, seguramente las personas que ganan la lotería alcanzarían finales más felices. Al menos así lo demuestra un reciente e interesante estudio sobre las debilitadas finanzas de personas que tuvieron la “suerte” de recibir inesperadamente una buena cantidad de dinero (Hankins, Scott , Hoekstra, Mark and Skiba, Paige Marta, The Ticket to Easy Street? The Financial Consequences of Winning the Lottery (March 26, 2010). Vanderbilt Law and Economics Research Paper No. 10-12. Disponible en SSRN: http://ssrn.com/abstract=1324845).

Los investigadores evaluaron a 15 mil ganadores de lotería y concluyeron -entre otras cosas- que al cabo de 5 años, las personas que ganaron 150 mil dólares son igual de propensos a declararse en bancarrota que los que ganaron 10 mil. Esa diferencia de 140 mil dólares, entonces, no hace la diferencia. Los investigadores sugieren que la capacidad de crear y conservar riqueza no depende de cuánto dinero se tiene, sino de la relación que se tiene con el dinero.

Creo que algo similar ocurre en el emprendimiento. El emprendedor exitoso agrega valor al conectarse con un propósito superior que lo motiva, que lo inspira, que lo mueve a colocar toda su energía en conseguirlo. En cambio, cuando se pone el foco en el dinero per sé, perdemos de vista que este es un recurso, una herramienta y no un fin. Para manejar bien el dinero, entonces, no basta el conocimiento financiero o una cultura de austeridad; se trata más bien de una actitud, una emocionalidad, un compromiso que tenemos frente al dinero como habilitador de nuestros objetivos.

Si estás pensando en este tema, te recomiendo que vayas a tu ventana y encuentres en la naturaleza ejemplos para reflexionar. Así como los seres vivos reciben energía y se transforman en algo más poderoso (una semilla, se transforma en un árbol que aporta más oxígeno y frutos) el dinero es una energía, que puede hacer crecer una idea en un proyecto viable que agrega valor, para así producir más energía.

En cambio hay otro tipo de ser vivo, que consume más energía de la que recibe, al cual llamamos parásito. Creo que los negocios que no agregan valor -a sus clientes, sus colaboradores, inversionistas, al ambiente, a la comunidad- y sólo buscan recibir y recibir, también lo son.

Observar la relación entre los seres vivos me ha ayudado a que en mis aventuras emprendedoras, mi relación con el dinero no haya sido la de pedir, sino la de producir; la de transformar y no la de gastar. Así, hemos logrado cosas importantes en tiempos en que todo parece seguro y también en momentos de fuerte incertidumbre.

Por supuesto, mantener esa actitud frente al dinero no es fácil. Ocurre que nos acostumbramos a lo que ha sido exitoso ayer, sentimos vértigo ante los cambios. En la era digital es aún más complejo, pues cada persona juega un gran papel en el proceso de agregar valor, y la noción del dinero como energía, no es un asunto exclusivo de la alta gerencia o del equipo de finanzas.

En mi organización convertimos en una práctica que las personas tengan conciencia de cuánto logran con la energía que reciben. Esto no sólo es parte importante de nuestras conversaciones, sino también en nuestras decisiones y acciones. Por ejemplo, en vez de recibir sueldos fijos por actividades que otra persona define, procuramos que nuestras retribuciones varíen de acuerdo al valor que agregamos. Lo que en otras empresas son departamentos (mercadeo, administración, infraestructura), en nuestra organización son unidades de negocio que tienen entre sus propósitos ser rentables, prestando servicios a nuestros clientes o colaborando entre sí.

Si eres un emprendedor que inicia un negocio y estás enfocando tu energía para crecer; o si en cambio tienes un trabajo y te preguntas si estás dando lo mejor de ti… te invito a que la próxima vez que estés por tomar una decisión sobre los recursos, te hagas algunas preguntas:

  • ¿Tengo claros mis objetivos, el propósito que me ocupa?
  • ¿Uso mi dinero para alcanzar mis objetivos?
  • ¿Uso mi energía para transformarme y agregar más valor?
Twitter: @burgazzi
E-mail:
angelo@accede.net

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1 comentario:

Gabriela Agudelo dijo...

Felicidades y gracias por este artículo, en lo particular me hace mucho sentido. En una palabra: extraordinario.