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sábado, 28 de mayo de 2011

Cambiar desde Adentro

El pasado miércoles 25 de mayo, el Diario El Mundo Economía y Negocios, divulgó el artículo “Cambiar desde Adentro”, escrito por Angelo Burgazzi, fundador y director de Accede - Espacio de Emprendimiento y de la organización DBAccess. Dicha publicación, también fue posteada el lunes 30 de mayo en el portal Informe21.com

La Red DBAccess, comparte este artículo con todos ustedes, recordamos que Angelo escribe su columna en este medio mensualmente, y es publicada el último miércoles de cada mes.

Cambiar desde Adentro

En la era digital el autodesarrollo es vital para todos y el emprendimiento una competencia transversal necesaria para agregar valor a lo que se hace.

Solemos reconocer a un emprendedor como aquel que crea un negocio y es capaz de alcanzar cierto éxito. Todos conocemos casos interesantes de emprendedores que con pasión, constancia y mucha dedicación han logrado superar obstáculos y hacer de una idea una empresa, teniendo impactos positivos en su entorno.

Lo que no es tan obvio es que el emprendimiento es también una competencia transversal, es decir, alcanza todas las áreas de la vida y es necesaria para todas las personas que buscan agregar valor en lo que hacen.

Una competencia es una capacidad efectiva de acción en un ámbito determinado: “ser competente para algo”. Las competencias se manifiestan, en el comportamiento, en la acción; en el hacer y no en el saber. Así, una persona puede tener mucho conocimiento y dominar la teoría de cómo resolver un problema, por ejemplo, acerca del desarrollo de nuevos productos; pero solo es emprendedor cuando pone en práctica ese conocimiento, hace realidad un nuevo producto, y con ello transforma su entorno.

En 1988 comencé la creación de mi primer emprendimiento. En tiempos cuando no había celulares, y ni siquiera Internet (¿se acuerdan?, ¡no siempre existieron!), crear una empresa de desarrollo de software en Latinoamérica era algo realmente innovador. Con los años mi organización se hizo más compleja y con ello los retos que debía afrontar.

Sentí un impulso –casi urgente- de cambiar desde adentro. Sabía que en mí mismo estaba el primer obstáculo. Podía continuar en mi zona de confort, con la soledad del kernel de mi computador AT&T-3B2 Unix System V, programado en lenguaje C; o comenzar a atender brechas, por ejemplo, de trabajo en equipo, liderazgo y escucha empática.

Desde entonces reconozco el poder de escuchar, confiar y crear junto a otros.

Un buen ejemplo de emprender en nosotros mismos es la competencia de autodesarrollo.

Hace unos días, un buen amigo me dijo “el desarrollo profesional es algo demasiado importante para dejarlo en manos del departamento de recursos humanos de una empresa”; a su manera, él hizo explícita una conducta característica del autodesarrollo: para crecer profesionalmente, el primer paso es hacerse cargo.

Si tú eres el interesado en evolucionar, si el sueño es tuyo, si el tiempo actuando –o esperando- también es tuyo. ¿Por qué aguardar a que otros decidan o lo hagan por ti? Esta creencia es por demás, paradójica. Sin duda, los expertos pueden ser muy buenos aliados, pero no pueden lanzarse y llegar al otro lado de la piscina por ti. Tus abdominales los cultivas tú, ejercitándote todos los días. Nadie puede “hacerte crecer”. El que crece eres tú.

En la era industrial, cuando la velocidad de los cambios era menor, probablemente no era fundamental preocuparse por ser cada vez mejor profesional. Quizás para progresar en la vida era suficiente aplicar repetidamente durante años los aprendizajes adquiridos en la universidad. Pero en la era digital, donde el conocimiento se comparte y se construye vertiginosamente, el autodesarrollo es vital para todos, incluso para los que no se reconocen como emprendedores. Para ser un buen técnico, hoy debes ser capaz de mantenerte actualizado con el desarrollo de la tecnología que te compete; para ser un buen gerente, debes ser capaz, entre otras cosas, de ser un líder auténtico.

Hoy, quien quiera que su trabajo sume y no frene el éxito de las organizaciones tendrá que atender las brechas para poder actuar en distintas áreas, colaborando con los demás para responder a los cambios de nuestro tiempo.

Esa conciencia del poder del autodesarrollo, que he podido experimentar y he logrado difundir en la empresa que me llevó a iniciar un nuevo emprendimiento: www.talaentia.com, la red social para el crecimiento profesional.

Los miembros de la comunidad de Talaentia interactúan y colaboran con pares, líderes, colegas, clientes y proveedores, para reconocer brechas y fortalezas en sus competencias. Es decir, además de su opinión propia, los profesionales cuentan con el feedback de los demás para creer como profesionales y desarrollar al máximo su ruta de carrera, respondiendo a los retos de la era digital.

Talaentia es la versión Web 2.0 de la Cultura de Autodesarrollo que es parte de mi organización: aquí desde el comienzo, las personas son responsables de su crecimiento profesional.

Esta es una de las razones que nos hace uno de los mejores lugares para trabajar en Venezuela y en Latinoamérica, según los más recientes reconocimientos y reportes del Great Place To Work Institute. Creo que cada uno de nosotros puede emprender desde adentro. Talaentia es mi nueva aventura emprendedora. Por esta vía les estaré contando cómo me va en la travesía.

Twitter: @burgazzi
E-mail: angelo@accede.net

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