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domingo, 20 de junio de 2010

Colaboradores dan primeras charlas en el Voluntariado DBA

La Red DBAccess ha comenzado el Voluntariado DBA en conjunto con Jóvenes Emprendedores, uniéndose a esta gran labor que apuesta al emprendimiento en Venezuela, la cual consiste en llevar formación básica a un grupo de chamos de bajos recursos, contribuyendo de esta manera a que permanezcan en la escuela el mayor tiempo posible.

La semana pasada colaboradores de la Red asistieron a la Escuela María Lusinchi del Barrio La Lucha y a la Unidad Educativa Eleazar López Contreras, para dar sus primeras charlas, hecho que contribuye al desarrollo de una Venezuela mejor y que forma parte de la Responsabilidad Integral que nos caracteriza como Gente DBA.

A continuación la Gente DBA expresa sus impresiones acerca del inicio de este Voluntariado:

Junior Díaz:

Ha sido una experiencia enriquecedora para mi persona, el aportar un granito de arena para hacer de esta Venezuela un mejor país. A la vez muy divertida, cada niño sale con una respuesta que a veces hay que contener las carcajadas, tal como: ¿Dónde podemos conseguir las vitaminas? (haciendo referencia al tema de los alimentos) en la farmacia, profesor. Tuve que contener la risa que me provoco la respuesta de este niño.

Uno va con ganas de enseñar a los niños y quien termina recibiendo una lección somos nosotros. El ver que uno está dentro de una burbuja de cristal, donde se tienen todas las necesidades cubiertas y apartado de lo que es la realidad. Estos niños viven una situación distinta dentro del contexto que los rodea, aún así van todos los días a la escuela porque es un rayo de luz para llegar a ser una mejor persona y profesionales. Me deja mucha satisfacción.

Larissa Herrera:

Me pareció súper fino, la gente del Voluntariado está súper organizada al principio nos dieron una clase introductoria a Junior y a mí, donde tenían todo el material, yo seleccioné el tema “Nuestra Alimentación” para dárselo a niños de 4°.

En esta ocasión nos acompañó la Coordinadora del Voluntariado, quien nos presentó con la directora del colegio y la maestra, la verdad fue cheverísimo, llegamos al colegio donde la gente estuvo súper receptiva con nosotros y bueno los niñitos estaban encantados, todos querían participar, querían que nos quedáramos más tiempo, preguntaban que cuándo volvíamos. Las actividades son bastantes didácticas, tiene muchos juegos, claro con un poco de teoría, los chamos que son pilas y rápidos quedaron encantados con los juegos.

La verdad fue una experiencia muy enriquecedora, el saber que estás aportando a su educación, por ejemplo: al salir del recreo los niñitos se nos acercaban y decían, miré maestra compré jugo en vez de refresco. La verdad eso es muy gratificante, el saber que estás ayudando a la comunidad, te distraes y liberas estrés dentro de todo.

Valeria León:

Es una experiencia que encierra en lo profundo un drama que se manifiesta con varias aristas: una de afecto, otra de tragedia, otra de esperanza. Afecto porque sólo un afecto hacia la realidad puede explicar el riesgo de ir y dedicar un tiempo a los muchachos de una escuela que no está en el plan de nadie. Tragedia porque es evidente que en esta escuela se vive una tragedia personal que abarca la vida entera de profesores y alumnos; tragedia que se despliega con toda su crudeza sin ocultar ni disimular nada. Esperanza porque en medio de esta "nada" se levanta con audacia el deseo de cambio que está en estos jóvenes, de alcanzar un bien, entendiendo que aunque lo malo está presente, no es lo único que existe.

Seamos parte del cambio, porque todos queremos alcanzar un bien para nosotros y para otros. Cito brevemente a un escritor, Cesare Pavese, cuyas palabras resuenan en mí y explican este anhelo de cambio:

"Lo que un hombre busca en los placeres es un infinito, y nadie renunciará nunca a la esperanza de conseguir esta infinitud".

Leticia Orta:

Me parece importante contar la experiencia desde el inicio, el proceso comienza con la declaración de querer aportar un granito de arena en una población altamente afectada, que son los chamos en colegios públicos, esos tienen menos recursos económicos y que están en un entorno social complicado, luego de eso, recibimos una capacitación muy corta (la nuestra duro 1 hora) con la gente de Jóvenes Emprendedores, el objetivo fue aprender a manejar el contenido y el material, allí me di cuenta que es muy sencillo, la información y los talleres están tan estructurados que es muy fácil transmitir la información.

Una vez en el colegio, la experiencia fue súper enriquecedora, trabajamos con chamos de 6° grado, todos con sueños lindos, quieren ser médicos, abogados, arquitectos o ingenieros. Nuestra conversa giro en torno a las ventajas de permanecer en el colegio y graduarse, tuvimos mucha receptividad.

Por otro lado te golpea una realidad, el nivel de conocimiento que tienen está por debajo de lo esperado. Es una realidad que con facilidad olvidamos, tenemos un inmenso privilegio al ser profesionales y trabajar en lo que nos gusta, pero somos una minoría, la mayoría esta allá fuera, y no podemos pensar que la oportunidad de mejorar la vida de otros está en manos de alguien más, todos podemos ayudar, de diferentes maneras, en lo particular creo que ésta es una excelente forma, tocando a los más pequeños, el futuro.

Mi expectativa es que cada vez seamos más voluntarios, ¡construyendo la Venezuela que queremos!